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viernes, 29 de diciembre de 2017

"Antropoceno, camino a una nueva era geológica", por Fdez. de Bobadilla.

Vicente Fernández de Bobadilla firma este artículo divulgativo en la revista Alfa, nº 32, publicada el año 2017. 

Se trata de información sobre la polémica del Antropoceno, esa novísima propuesta de época  geológica que parece cogida con pinzas dentro de la columna cronoestratigrafica de nuestro planeta. El término fue acuñado en la ciudad alemana de Dahlem durante unas conferencias sobre la relación entre el ser humano y el medio ambiente.

Decida lo que decida la Comisión Internacional de Estratigrafía, no cabe duda del efecto que el ser humano ha tenido en el planeta Tierra. Dejando a un lado la modificación de paisajes, la extinción de especies o la contaminación, sí parecen relevantes los efectos a partir de la época industrial moderna, aunque los postulantes del Antropoceno señalan como inicio de esta era el año 1945, momento en el que el ser humano emite a la atmósfera ingentes cantidades de radiación producto de las primeras pruebas nucleares.

A este fenómeno hay que añadir otros conocidos y posiblemente aún insuficientemente estudiados, que pudieran cambiar la fecha de inicio del Antropoceno. Es el caso del comienzo de la agricultura o la globalización iniciada con el descubrimiento de América. De ahí que muchos antropoescépticos consideremos que el Antropoceno no es más que un sinónimo del Holoceno. 










lunes, 18 de diciembre de 2017

Excursiones al Centro de Interpretación de la Minería en Extremadura, al poblado minero y a las minas de Aldea Moret (16-XII-2017).

El pasado sábado, 16 de diciembre de 2017, la Asociación Geológica de Extremadura organizó una excursión guiada, gratuita y abierta a todo tipo de público, para destacar los aspectos mineros en torno a la explotación del fosfato de cal en Cáceres.

Panelería.

Visionado del vídeo explicativo.

Ejemplar de fosforita.
Pozo Abundancia (actual Centro de Interpretación de la Minería en Extremadura).




Explicaciones geológicas sobre los yacimientos de fosfato de cal de Cáceres.

Taller de minerales.

Instalaciones mina San Salvador.

Malacate San Eugenio (fachada).

Poblado minero.

Laboratorio.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Exposición "Cuando sonaba la sirena: José Fernández López y la Mérida industrial" (Mérida: 14-XII-2017).

El pasado jueves, 14 de diciembre, con gran asistencia de público, tuvo lugar la inauguración de la exposición "Cuando sonaba la sirena: José Fernández López y la Mérida industrial", en torno a la figura del que haya sido probablemente el más importante empresario de Extremadura.

José Fernández López, gran mecenas moderno, cuya labor empresarial aún hoy suscita asombro, es el protagonista de esta modesta exposición, ubicada en el hall del Centro Cultural Alcazaba, en Mérida. 

Bien merecía este hombre, ya personaje, una retrospectiva por parte de Mérida. A pesar de la crisis la exposición tiene la dignidad necesaria y ha sabido dar protagonismo a algunas de las personas que vivieron directamente aquellos tiempos del Matadero y la Corchera, buques insignia de las fábricas emeritenses y también extremeñas. 
Para los despistados recordemos la importancia que tuvo indirectamente este emprededor gallego, fundador entre otras de la archiconocida Pescanova, en el conocimiento de la geología de Extremadura. 

Así es: D. José Fernández López financió las investigaciones mineras que el geólogo Vicente Sos Baynat realizó por toda la región buscando primer estaño y luego arcillas, gracias a lo cual muchos de los indicios minerales que hoy conocemos son de aquel periodo tan fructífero, la década de los 50 del siglo XX.

Panel principal de la exposición.

El Matadero de Mérida.

Primer buque de la empresa Pescanova.

El periodista y cronista de Mérida, D. Fernando Delgado, y D. José Fernández López. Arriba, discurso manuscrito que ofreció en 1935. 


Infografía con las diferentes empresas de D. José Fernández López, señaladas sobre el mapa de Mérida.

lunes, 4 de diciembre de 2017

"El litigio de la fosforita de Logrosán y la aplicación de la legislación minera en el siglo XIX", por De las Llanderas.

Alfonso de las Llanderas pubicó este trabajo de corte histórico en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, nº 110, el año 2016.

Se estudia el litigio sobre la propiedad minera de ciertos terrenos con mineral de fosforita, en la localidad cacereña de Logrosán. El litigio entre Julián de Luna y su hijo y José Rodríguez Tocha contra un grupo de empresarios (Nicanor Fernández Bravo, Pedro de Echevarría, Pedro Ebejón, Saturnino de Vargas, Clemente Roswag, Ignacio María de Arévalo y Juan Pérez) duró más de veinte años y fue resuelto a favor de los primeros mediante decreto el 10 de octubre de 1868.














viernes, 1 de diciembre de 2017

"Hacia un Plan Nacional contra el radón en España", por García-Talavera y otros.


En el número 34 de la revista alfa, año 2017, Marta García-Talavera San Miguel, Francisco Javier López, María Teresa Sanz Alduán, Lucila Ramos Salvador y María Fernanda Sánchez Ojanguren firman este artículo sobre el Plan Nacional contra el radón, cuyo borrador sigue aún en la cocina.

Recordemos que este gas noble, de símbolo Rn, procede de la desintegración del radio y es la segunda causa de cáncer de pulmón, de ahí la importancia de elaborar un plan que ordene las actividades tanto públicas como privadas que puedan verse afectadas por este gas con potencial cancerígeno.

Ya hemos hablado en este blog del radón y sus potenciales efectos dañinos en la salud. Recomendamos visualizar el siguiente vídeo, así como el de la Universidad de Cantabria, titulado "Radón, un gas radiactivo de origen natural en su casa".







martes, 28 de noviembre de 2017

"A aquellos cielos geológicos", a propósito del libro Cielos de Extremadura (2017).

Como compromiso con los organizadores del 7º Encuentro de Blogueros de Extremadura, celebrado el pasado sábado, 25 de noviembre de 2017 en la Fundación Xavier de Salas, en Trujillo, y en el que ha colaborado la Dirección General de Turismo, traemos este breve texto encomendado a nuestro blog Geologías de Extremadura, a propósito del paso de cometa Hale-Bopp. 

Muy agradecidos quedamos a la organización por brindarnos esta oportunidad de aparecer nuevamente en el excelente libro editado este año.

A aquellos cielos geológicosPoco tiempo después de mi llegada a tierras extremeñas, si hubo algo que comenzó a fascinarme fueron sus claros cielos, tanto de día como de noche. Gracias a ello recobré mi afición por la fotografía, que apliqué relativamente bien de día, plasmando en fotos la numerosa diversidad que iba encontrando por aquí y por allí. Sin embargo, no tenía idea de cómo fotografiar el cielo nocturno. Un reto que asumí con la Minolta que por entonces utilizaba, aún réflex. La clave: trasnochar, pasar algo de frío y, sobre todo, muchos carretes de diapositivas. Dicho así, parece fácil. Y de hecho, una vez conocidas las sensibilidades, controladas las obturaciones y los encuadres, sólo fue cuestión de probar diferentes exposiciones.Además de las clásicas constelaciones, las imágenes más impactantes que por entonces tomé fueron las que realicé a uno de los dos cometas que por aquella época tanto estuvieron en boca de todos. Se trataba del cometa Hale-Bopp, que se dejaba ver por encima de nuestras cabezas, hacia el poniente.

Espectacular en su silueta, recuerdo que la Sierra de Montánchez parecía querer abrazarlo cada noche: era un querer y no poder, como un Zenón que nunca llega a su objetivo. Las fotografías más expresivas fueron realizadas cuando en el horizonte no quedaba ya rastro del sol, pero sí de su luz. Sobre cielos con tonos naranjas, rojos y azulados, allí se mantenía suspendido mi amigo, dispuesto durante semanas a que experimentase con él. Y lo hice.

Años después, sin posibilidad de recuperar los originales de aquellas fabulosas imágenes, redescubro este año la silueta de la sierra que fue escenario privilegiado para encuadrar al cometa: Montánchez. Y con ella me viene a la memoria la figura también de uno de los personajes extremeños más destacados de la geología, Eduardo Hernández Pacheco y Estevan, “Pachecón”.
Porque si este hombre viviera habría relacionado, en algunos de sus escritos divulgativos, la geología de nuestro planeta con la que refiere un cometa, aquel cometa expresamente. Y ¡quién sabe si no lo haría conjuntamente con Mario Roso de Luna, el Mago de Logrosán, creador del kinethorizon, instrumento astronómico que patentaría este sabio a finales del siglo XIX! Y señalo esta hipotética colaboración porque ambas familias acabarían convergiendo en la actual Hernández-Pacheco Roso de Luna, herederos de dos estirpes científicas muy notables.Y aventuro más: ¿cómo plantearían el trabajo? Sin lugar a dudas, para empezar dando protagonismo al terruño extremeño, al que tanto debían. Tanto la historia geológica del planeta como las suyas propias serían, consiguientemente, los hilos conductores del manuscrito. Todo ello sin olvidar que detrás del origen de la vida siempre están latentes los cometas, como transportes de cadenas de ácidos nucleicos. Finalizaría el hipotético trabajo con una reseña astronómica más precisa de D. Mario, experto en el tema. Y, ¡quién sabe!, quizá Pachecón permitiese una saudade sobre la vida y la reencarnación por parte de su colega: una mención esotérica a la energía de la que todos formamos parte, en masa y en tiempo.¡Ah, si hubieran llegado a las mismas conclusiones que los astrofísicos actuales! No lo sabremos, porque esto es un juego de mi imaginación acerca de unos hombres sabios que vivieron hace más de cien años, que deambulaban por las sierras, mirando al suelo, pero también al cielo, al igual que hice yo hace ya tres décadas largas, y como hacen hoy en día los entusiastas del cielo nocturno, que han descubierto finalmente las bondades de Extremadura en este sentido.Pero, ¿qué sería de estos astros que tanto nos gusta observar sin un soporte físico como el que tenemos en nuestra tierra? Sean sierras, bosques, planicies o masas de agua, el marco resulta indispensable para configurar ese escenario que buscan ya los turistas amantes de estas cosas.Y en este sentido no me puedo contener en relatar muy brevemente cómo Extremadura es lo que es, geológicamente hablando, tras al menos 600 millones de años de historia conocida. Lo que hubiera visto un eventual espectador en estas tierras, navegando fugazmente, como ese cometa Hale-Bopp, sería similar a las escenas que corren veloces ante nuestros ojos: mares que aparecen inesperadamente, montañas que surgen del mar por el choque de grandes masas de roca (placas tectónicas), volcanes vertiendo sus lavas, rocas agrietadas por las que fluyen aguas cargadas de metales, ríos bravíos y no tanto, mares de grandísimas plataformas continentales, repletas de vida, y taludes desde los que caen por gravedad bloques inmensos de roca y sedimento.
Y en todo ese devenir, seres minúsculos viviendo y reviviendo, en aparente lucha: viscosos, con conchas de queratina o carbonato, para protegerse de otros, cartilaginosos algunos otros y con hueso los que menos. Y mareas inmensas y plácidas, que de todo ha habido, mares coralinos, turquesas, o grises como los icebergs que por ellos flotaban, y tormentas, las justas y necesarias, a veces auténticos tornados. Todo esto sin olvidarnos de los terremotos, esos siempre protagonistas de la dinámica terrestre.Proterozoico y Fanerozoico, evolución, oro y plomo, cuarzo y arcillas, estromatolitos, cloudinas, arqueociatos, trilobites, graptolitos y corales, cuarcitas y lutitas, fallas y cizallas tectónicas, granitos y pórfidos… palabras que acabarán siendo conceptos universales de todos los extremeños. Así que brindo por este deseado y pronto saber patrimonial, en honor tanto de floras como de animales extintos que nos han precedido, quizá tan extremeños como nosotros, como esos lagartos terribles que vagarían por nuestros bosques mesozoicos, pero que no pudieron dejar huella más que al otro lado de la Raya.
Todo ello, absolutamente todo, está representado en esa foto que tengo en mi memoria, donde un cometa y un planeta, como dos especies vivas separadas por millones de años de evolución, en lo profundo de su ser saben que tienen algo universal y primigenio que los une.
Y, mientras, aquí estamos nosotros, creyéndonos protagonistas de algo, un no sé qué (quizá una brevísima Humanidad), mientras consumimos experiencia material y excretamos al aire nuestra indolencia como especie aparentemente inacabada.