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jueves, 27 de octubre de 2011

El Meteorito de Olivenza (I).

Incluyo el texto parcial correspondiente al apartado del meteorito de Olivenza (caído en esa localidad en junio de 1924), incluido en la publicación titulada "Meteoritos españoles del Museo Nacional de Ciencias Naturales"), por J.García Guinea y otros, y editada por la revista Estudios Geológicos en 2006:
 
A las 09.00 hora oficial del jueves 19 de junio de 1924, según la generalidad de los observadores probablemente entrevistados por Ricardo Carapeto, antiguo discípulo de Fernández Navarro a quien le transmitió esa valiosa información (Fernández Navarro, 1924), o a las 09.35 h (Risco, 1924) según el capitán encargado del Depósito de caballos sementales de Olivenza que fijó en esa hora el suceso (Fernández Navarro, 1925a), o a las 08.00 sin especificar si es Solar u Oficial según Fernández Navarro (1925b) del jueves de Corpus Christi, 19 de junio de 1924, numerosas personas desde distintos lugares (Badajoz, Montijo, Talavera, Mérida, etc.), vieron una nube blanca muy alargada de forma cónica como la cola de un cometa. El fenómeno iba acompañado de fuertes detonaciones sobre un ruido constante que calificaron como el chirriar de un grueso portón metálico al traqueteo irregular de una ametralladora. Aunque en su primera nota Fernández Navarro (1924) dijo, recogiendo las informaciones de los testigos, que el meteorito provenía de NO a SE, quizá el haber conocido nuevos lugares de caídas le permitió señalar más tarde (Fernández Navarro, 1925a, b) que la trayectoria presentaba un recorrido según una estrecha banda de 2 km de longitud con dirección NNE-SSO, coincidiendo con la señalada desde el principio por Antonio Chorot, catedrático del Instituto de Badajoz. En Jerez de los Caballeros, a unos 50 km al SE de Olivenza, describieron el fenómeno como un globo de fuego que corría de E a O. En Almodóvar del Campo (Ciudad Real) dijeron que su trayectoria era de norte hacia el oeste. El ruido fue oído en Badajoz, Mérida, Albuena, Labón, Burguillos, Montijo y Villarreal, todos ellos de la provincia de Badajoz; en Morón y Ecija (prov. de Sevilla); en Talavera de la Reina (Toledo), y en Elvas, Potalegre, Campo Maior, Vila Fernando, Cabeçao, Barba, Redondo y Castello de Vide (Portugal). En la finca El Lemus, situada a unos 2 km al O de Olivenza y propiedad de Enrique Rodríguez Bordallo, se encontraban a esa hora en el campo los cuatro hermanos Pacheco Cordero recogiendo guisantes. Uno de ellos, María, de 17 años, contó que estaban ocupados en esa faena cuando oyeron tres fuertes detonaciones, entonces levantaron la mirada y vieron que hacia ellos se dirigía una gran masa ardiendo y envuelta en humo blanco. Venía derecho hacia los cuatro hermanos, pero ya muy cerca de ellos hizo un extraño giro, al que atribuyeron haber salvado la vida, que desvió su trayectoria hasta caer a cinco metros de donde ellos se encontraban. Durante algún tiempo los cuatro hermanos quedaron inmóviles, aterrados. El meteorito impactó con el terreno de arcillas rojas, rompió una raíz de olivo de 3 ó 4 cm de diámetro, se formó un cráter en la tierra y él mismo se rompió por tres fracturas concurrentes dejando además pequeños trozos alrededor del cráter. Todo ello produjo una gran polvareda. Cuando repuestos del susto se acercaron y tocaron la piedra ya estaba fría, sobre todo en su parte interna al descubierto por las roturas. En total, era una masa entre los 60 y 70 kg (Fernández Navarro, 1924, 1925a). El cráter formado medía medio metro de diámetro y aproximadamente otro tanto de profundidad, señalándose, curiosamente, un contorno ligeramente cuadrangular. Fue visto por Lucas Fernández Navarro, que pocos días después visitó el lugar comisionado por la Facultad de Ciencias de Madrid para estudiar el fenómeno, pero para entonces ya estaba el sitio muy pisoteado por los visitantes y la piedra meteorítica había sido extraída de allí, por lo que ya se habían alterado las circunstancias originales de caída.