VideoBar

Este contenido todavía no está preparado para las conexiones cifradas.

Cómo colaborar

La manera de colaborar en este blog, entre otras, puede ser mediante subida de información relacionada con la geología de Extremadura en su amplio espectro.
Los posts se enviarán por email, para una verificación y edición previas. Si cumplen los requisitos indicados anteriormente serán subidos al blog lo antes posible. Del mismo modo, se citará a su autor/a y datos de contacto.

AGRADECIMIENTO

Puedes seguirnos en las redes sociales, puedes linkear lo que aquí lees, pinchar en la publicidad que decora este blog o solicitar una colaboración. También puedes volver otro día. O, sencillamente, puedes no hacer nada, pues con sólo saber que estás leyendo cualquiera de los posts de este blog te estaremos agradecidos y nos sentiremos satisfechos por ello.

Para cualquier consulta debes dirigirte a geologiasextremadura@gmail.com.




One logo to Geology.

One logo to Geology.
Google doodle: celebrating Steno.

FRIENDLY SUBSCRIBERS

Buscar este blog

martes, 14 de diciembre de 2010

"La Brigadiera", por Eduardo Hernández-Pacheco.




Se ha dicho de este gran geólogo que era uno de los exponentes de la Generación del 98 científica. Ciertamente, la prosa de don Eduardo Hernández-Pacheco nos recuerda mucho a la de aquellos literatos más conocidos de hace algo más de un siglo. Nombres como Maeztu, Menéndez Pidal, Unamuno, Valle-Inclán, los Baroja o los Machado, entre otros muchos, nos son familiares por razones artístico-literarias, pero no así sus coetáneos científicos.
Si de literatura se trata, es evidente que la de aquellos escritores era y sigue siendo muy peculiar, con una narrativa recargada y un lenguaje más tortuoso que el utilizado hoy en día en líneas generales, por no entrar en el fondo crítico político-social que transmitían. Tanto en las artes escritas como en las ciencias también escritas, los estilos confluían y un buen ejemplo son cualesquiera de aquellos documentos geológicos de entre siglos (XIX-XX) que nos brindan la oportunidad de apreciar no sólo las descripciones sino el estilo y expresión literaria en sí mismos.
Traigo en esta ocasión un caso paradigmático para el conocedor de la obra de don Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan, que escribiría un opúsculo literario, titulado "La brigadiera", en 1950. Consta de tres partes: Los Olivos, El Brigadier y El Manantial. Sus protagonistas son El Rubio, don Diego Pacheco (el Brigadier), doña Gerónima Pavón (la Brigadiera), el cura Limones, don Atanasio y el estudiante Pavón, así como otros tipos populares del pueblo español.
En este breve texto, publicado por la Revista Alcántara, de la Diputación Provincial de Cáceres, don Eduardo Hernández-Pacheco, el literato, nos revela parte de su propia biografía (existen personajes que podemos identificar con sus ancestros e, incluso con él mismo), una capacidad notable de expresión y una vena narrativa amena (dentro de los límites propios de ese estilo literario, hoy desgraciadamente desfasado) y con un fino, finísimo, sentido del humor, que raya claramente el sarcasmo (leer el texto correspondiente a la escena de la caida de la Pantalona, más abajo). Lástima que no acabara siendo más que una novela breve.
Transcribo algunos párrafos sueltos (con su léxico y puntuaciones originales), para el disfrute (don Eduardo diría "solaz") de quienes lean estas líneas:
"Una tarde tres conspicuos varones avanzaban lentamente por la callejilla camino de la fuente del tío Rubio para fumar un cigarrillo a la sombra de la higuera y beber la fresca agua del manantial. El más viejo era el párroco, el cura Limones, persona inteligente y discreta, de carácter enérgico y un tanto autoritario y dominante. También de edad madura era don Atanasio, funcionario del Ministerio de Hacienda, que había solicitado la jubilación y regresado de Madrid a su pueblo para atender su quebrantada salud. El tercer paseante era Pavón, estudiante con espolones, o sea que había pasado de pollo. Cursó la carrera sacerdotal en Badajoz, y cuando se aproximaba la cuestión de votos y ceremonias, torció rumbo y cursó Derecho en las universidades de Salamanca primero y después en Madrid. Era algo aficionado a la Historia y a la Literatura y mediano latinista".
"A la viuda del brigadier, que hizo de Alcuéscar capital militar del distrito de Tajo a Guadiana, el vecindario guardó siempre gran consideración y respeto, denominándola por antonomasia "la Señora" y más generalmente "la brigabiela", corrupción popular de la  brigadiera".
"En el fragor de la pelea la Rina dió un empujón a la Pantalona y ésta cayendo de espaldas, se dió un golpazo contra las piedras del brocal y cayó de cabeza a la poceta. Las piernas agitándose convulsivamente, era lo único que sobresalía del agua, pues la estrechez de la poceta y el golpe, impedían se revolviese el náufrago; y allí se hubiera ahogado, si tirando de los pies no la hubieran sacado y tendido bajo la higuera para que se repusiera de la descalabradura, del remojón y del susto".