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jueves, 30 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (XIV).

Riesgo minero

Extremadura ha sido un punto de encuentro del sector minero desde siempre. Pero es desde finales del siglo pasado cuando se produce un auge en la minería industrial dentro de nuestra región. De ello quedan numerosos testimonios repartidos a todo lo largo de su geografía. La minería metálica fue la más importante en aquella época, dejando constancia de ella las numerosas galerías subterráneas y cortas a cielo abierto en lugares como los contactos metasomáticos y de skarn en las franjas con dirección SE-NO, sobre todo en Badajoz.

Son estos lugares los potencialmente peligrosos, ya que su estado, pasados en algunos casos más de un siglo desde su excavación, es de ruina. Los peligros asociados a este tipo de riesgo son: caídas a pozos, rampas y taludes, hundimientos y colapsos y desmoronamiento de instalaciones.

En la minería abandonada los lugares más problemáticos son: las minas de fosfatos de Aldea Moret, Valdeflores, ambas cerca de Cáceres, la zona de Azuaga (minas Segura, el Recuerdo, Capitalista y del Miguelito, entre otras muchas), la mina La Jayona (que se está rehabilitando al haber sido declarada Monumento Natural en 1997), en Fuente del Arco, las minas del Borracho I y II, en Garlitos y la mina de la Paloma, en Zarza la Mayor. 

La minería activa que puede hoy en día generar un riesgo real para la vida de las personas es la de la roca ornamental (Quintana de la Serena, Burguillos del Cerro, Garrovillas, Alcántara, Barcarrota, entre otras zonas) y las canteras de áridos, sobre todo calizos, como las que rodean la ciudad de Cáceres, o alguna en Plasencia, alrededores de Mérida, Navalmoral de la Mata, etc.

La prevención de estos riesgos en las actuales canteras a cielo abierto pasa por una correcta señalización y vallado del perímetro explotado. El caso de la minería abandonada es diferente, pues requiere medidas correctoras, aparte del vallado y señalización, como es el cierre de pozos y galerías, la demolición de las estructuras y el relleno de los huecos dejados por la explotación, así como de los pozos.

En algunas ocasiones las minas abandonadas son ahora utilizadas como refugio por algunas especies animales, entre las que destacan la familia de los quirópteros. Por ello, es esencial realizar un estudio conciso de estas minas, con el fin de que los trabajos de protección y prevención de los riesgos para las personas no choquen con el interés ambiental que tienen dichos lugares, similares en cuanto a sus características con las cuevas y simas de origen natural.

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