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lunes, 27 de mayo de 2019

La innovación se cuela en las aulas cacereñas (noticia HOY: 26-05-2019).

Noticia firmada por Cristina Núñez y aparecida en el diario Hoy, ayer domingo, sobre los proyectos presentados en el Centro de Profesores y Recursos de Cáceres. 

Con un llamativo titular ("La innovación se cuela en las aulas cacereñas") se enumeran los diferentes proyectos que fueron presentados en el CPR de Cáceres el 21 de mayo por 21 hasta centros escolares. Desde el punto de vista geológico, debemos destacar la presencia de Iván Cortijo, paleontólogo del Geoparque Villuercas Ibores Jara en uno de los proyectos, enfocado a los desastres naturales.

Covadonga Rodríguez, directora del CPR de Cáceres, explicó al periódico que cada vez son más los centros que aplican nuevas metodologías. «El aprendizaje basado en proyectos (ABP) y el aprendizaje de servicios exigen trabajar de forma colaborativa», describe. Las nuevas tecnologías, con el Plan INNOVATED, también hilvanan novedades. 

Proyectos:
  • En el colegio El Vivero los alumnos se están haciendo expertos en catástrofes naturales. Tornados, volcanes y tsunamis no tienen secretos para los niños de cuarto a sexto de Primaria. A través de un grupo de trabajo han estudiado dónde se dan, por qué se dan y qué se puede hacer si nos encontramos ante uno de ellos. Han elaborado infografías y maquetas y han disfrutado de actividades como charlas. Recientemente les ha visitado un paleontólogo del geoparque Villuercas-Ibores-Jara.
  • También en el colegio El Vivero han estado todo el curso con “Viverarte”, una iniciativa que este año se ha centrado en la pintura.
  • En el colegio público Prácticas llevan desde el curso 2017-2018 ejecutando el proyecto de innovación "Prevenir para vivir en Igualdad".
  • El CEIP Alba Plata llevó “Alba Plata viaja por el mundo”.
  • El Gabriel y Galán mostró los grupos de trabajo “Me camela mi huerto. Biblioteca Escolar” y “Red Extremeña de Escuelas de Inteligencia Emocional”. 
  • En el María Auxiliadora trabajan de forma específica la Biblioteca Escolar.
  • En el San José enseñan sobre el aprendizaje cooperativo.
  • Proyecto Erasmus+: sobre esta línea trabajan el Castra Caecilia y el Diocesano. 
Participaron además otros centros, como el Doctor Huertas (Alcúescar), el IES Santa Lucía del Trampal (Alcuéscar), el IES Sierra de Montánchez (Montánchez), el Brocense (Cáceres), el Hernández Pacheco (Cáceres), el Al-Qázeres (Cáceres) y  la Escuela de Adultos, la CEPA. 

Una exposición muy interesante sobre estas nuevas innovaciones educativas que aplican numerosos centros educativos.




martes, 16 de abril de 2019

"Viajes al centro de la Tierra", por Martínez de Pisón.


Libro de reciente publicación, en el que el conocido geógrafo y divulgador científico vallisoletano, Eduardo Martínez de Pisón, Catedrático Emérito de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, se recrea en la literatura que gira en torno a lo subterráneo en sentido estricto, no figurado. Verne y Sand son primordiales en este libro, en el que sin embargo Martínez nos abruma con otros detalles interesantes, demostrando su gran cultura.


Un libro que recomendamos para aquellos a los que les gusta sobremanera lo oculto, lo infernal o simplemente lo subterráneo, que fascina tanto como atemoriza, a modo de texto casi metaliterario. 

Con este libro el autor parece finalizar la trilogía que comenzó con "La Tierra de Jules Verne" y "La montaña y el arte", también del todo recomendables.





lunes, 15 de abril de 2019

"José Cutanda Perales. Geólogo, Catedrático y Fruticultor" (noticia Crónicas de un Pueblo: 09/XI/2017).

Noticia aparecida en el diario Crónica de un Pueblo, el 9 de noviembre de 2017. A modo de entrevista se presenta la biografía de este catedrático, D. José Cutanda y Perales, cuya faceta de geólogo interesa especialmente a este blog. 

Autor de diversos trabajos científicos (de índole estratigráfico), su principal labor profesional fue la docencia (¡durante 50 años!) en el IES Vegas Bajas, de Montijo, del que fue su primer director. En dicho centro educativo permaneció hasta su jubilación.


De estudiar en el idioma valenciano hasta los 8 años en Sueca, a Madrid para licenciarse en 1965 en Ciencias Geológicas.
Tras truncarse “su aventura americana”, llega a Montijo en 1968, donde el cultivo del arroz había atraído a su familia en 1952.
Defensor del “don y el usted” como tratamiento de respeto educativo, pertenece a la primera generación docente del INEM Vegas Bajas, del que es nombrado primer director, al segregarse del Instituto de Mérida en 1970.
En 1976, oposiciones a profesor agregado de Bachillerato y en 1982, acceso a Cátedra de Ciencias Naturales donde permanece hasta su prejubilación en 2002.
Don José Cutanda y sus perales forman parte de nuestro paisaje y paisanaje montijano, no en vano, “este extremeño con nítido acento valenciá”, ha compaginado su etapa docente con la de fruticultor.

¿Puede presentarse?
Nací en Sueca, Valencia. Mi padre, Constancio Cutanda Cuquerella, comerciante y agricultor y mi madre, Josefa Perales Ros. Soy el pequeño de tres hermanos, Celia, Constancio (+) y yo. Estoy casado con Loly, a la que adoro, y tengo dos hijos maravillosos, José Constancio (Coté) y Filo, sus respectivas esposas Leo y Olga, así como, dos nietas preciosas, María y Marta.
Todos mis hermanos eran muy conocidos en la Vegas Bajas porque vinieron en 1952 a la zona de Guadiana del Caudillo, donde arrendaron tierras en el Condado, con el objetivo de cultivar arroz. Constancio vivió en la calle Concepción Arenal. Como consecuencia de las malas cosechas y de la bajada de los precios del arroz que cultivaban, regresaron a su tierra, Sueca, y a partir de ahí se inicia mi llegada a Montijo. 
¿Dónde estudia?
Mi formación se inició en mi población natal hasta los 8 años en la escuela pública, en el idioma valenciano. Como era un poco travieso mis padres decidieron llevarme a un internado a Valencia, donde poder estudiar y formarme como persona. Allí en el colegio de los Salesianos de la calle Sagunto, inicié el curso de ingreso, los 4 de bachillerato elemental y la reválida de cuarto. Los cursos 5º y 6º con su correspondiente reválida y por último el curso Preuniversitario para poder acceder a a los estudios universitarios. Todo ello en la rama de Ciencias.
¿Cómo pasa esta etapa de internado?
En los Salesianos , además de aprovechar bien los estudios, hice muy buenas amistades con compañeros de distintas localidades de la provincia. Teníamos cine los domingos, jugábamos al frontón a mano...Destaqué en carreras de patines. Desde 4º hasta que salí del colegio gané los campeonatos de ajedrez compitiendo con los cursos superiores. El futbol era el deporte rey en el colegio. Formé como extremo izquierdo de la selección del colegio en la liga Germanor, con el resto de colegios de la capital (jesuitas, escolapios, maristas, marianistas...) llegando a ser campeones con la Selección Juvenil. Llegué a meter un gol a Pesudo, de los maristas, el que luego llegó a ser portero del Valencia y del Barcelona. 
¿Cómo fue su etapa juvenil?
Durante la juventud suele presentarse una crisis importante y a mí me tocó recién terminado el bachillerato. Quería dejar los estudios y ayudar a mi familia en el campo. Así que mi padre que estaba, como dije, cultivando arroz en el cruce de la carretera de Guadiana, me dijo que no había inconveniente alguno. Me puse a trabajar, con 18 años, a finales de septiembre en la secadora del arroz, donde tenía que palearlo a las tolvas para pasar por las bandejas, donde con el calor producido por quemadores de fuel-oíl, se secaba hasta los 14º de humedad y se recogía seco por otra zona. Era el turno de noche, con un polvillo que sueltan los granos de arroz, que picaba como los mosquitos. Os podéis imaginar. Así que dije: me quedan solo unos días para poder matricularme en la Complutense. Dicho y hecho. A Madrid, junto con unos compañeros de bachiller. 
¿Cuándo pisa por primera vez Montijo?
Durante mi época de estudiante de bachillerato ya tuve ocasión de venir a Montijo durante parte de mis vacaciones. Era un sueño atravesar toda España de Este a Oeste y ver estas tierras con una gran vegetación. Creía que Extremadura sería una tierra árida (extrema y dura) con un clima insoportable. Nada más lejos de lo imaginado. Encontré parcelas enormes con diversidad de cultivos, agua a raudales por los canales, que se podía beber y bañarse en ellos. ¡Eran los años 50! 
Su paso por la universidad.
Era el año 1958 y en Valencia no había la especialidad que quería hacer. Así que, para estudiar en la Complutense, mis compañeros y yo cogimos una Residencia de estudiantes recomendada por el director de los Salesianos de Valencia D. Faustino Díaz, ( Personaje real que sale en la novela El Tranvía de la Malvarrosa, de Manuel Vicent), justo al lado de la Ciudad Universitaria. Me matriculé en el curso selectivo de Ciencias, indispensable para poder cursar, posteriormente, cualquier carrera científica (Bio-Geo. Física, Química-Medicina, Esc. Técnicos). Al siguiente cursó, alterné con el de Iniciación, en la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos.
Fueron años maravillosos como estudiante. Aprovechando los estudios. Saliendo muchos fines de semana al campo para realizar estudios geológicos sobre el terreno. Se estudiaba mucho pero, también, había tiempo para ver algún domingo al Real Madrid, en el Bernabéu o al Atlético, en el Metropolitano. También íbamos a espectáculos (formando parte de la clack) como la ópera, conciertos... Y participábamos en alguna huelga universitaria con “los grises” echándonos chorros de agua para dispersarnos.
Sigo viniendo a Montijo. Al principio en tren, en tercera, pues la cosa no estaba para muchos gastos. Luego venía con una Vespa, pues me encantaban las motocicletas. Y, posteriormente, ya en los últimos años de la carrera, venía con un Seat 600 de segunda o cuarta mano, pero que funcionaba , aunque había que llevar una garrafa de agua para añadir al radiador cuando se calentaba. 
¿Algún recuerdo histórico?
Recuerdo, en 1959, haber ido a la zona de la Moncloa para ver pasar la comitiva de Franco durante una visita que hizo al país Eisenhower, presidente de los Estados Unidos desde 1953 al 1961. Histórica visita del “artífice de la paz” por la que se reconocía el fin del aislamiento de España. 
¿Cuándo termina su licenciatura?
Terminé la licenciatura en C. Geológicas y presenté la Tesis en 1965 con la calificación de sobresaliente. La tesis trataba de Terciario Continental de Villaseca de Henares (Guadalajara) que posteriormente, se publicó en Cuadernos de Geología Económica Vol.I pág 233 a 266 con 9 figuras y un mapa a escala 1:25.000.
No termina aquí mi estancia en la Facultad pues me matriculé en el primer curso de Doctorado en Geología Económica, en el año 1965. Al tiempo que consigo una beca del PIO y me contrata el Instituto de Geología Económica del CSIC en el departamento de Estratigrafía para realizar dentro del Plan de Desarrollo de la provincia de Albacete, el estudio Hidrogeológico de la provincia en la zona de Balazote.
En esta época me enamoro de Loly, hoy mi mujer, que trabajaba en el departamento de Estratigrafía de la Facultad de Ciencias Geológicas en Madrid.
Termino bien el primer curso y me matriculo para el 2º, que finalizo con buen aprovechamiento. 
¿Puedo preguntarle por su aventura americana?
Es en esta etapa cuando se produce un cambio en mi vida. El catedrático de Estratigrafía me propone una beca para ir a EEUU para especializarme en Micropaleontología, en la rama para estudiar microfósiles relacionados con los yacimientos petrolíferos. Todo ello bajo la dirección del famoso micro- paleontólogo Don Guillermo Colom, especialista residente en Mallorca.
Nos encontramos en el último trimestre de 1967. Ya dispuesto para la aventura americana. A mi padre lo operan de un cáncer de pulmón, aguantó un par de años muy mal y presagiábamos un fin rápido que ocurrió en meses. Así que, adiós a Estados Unidos. 
¿De nuevo en Montijo?
Al tiempo me comunican mis hermanos que se iba a inaugurar en enero de 1968 un instituto en Montijo (Sección del Santa Eulalia de Mérida).
Tenía novia y había que intentar casarnos en vida de mi padre y ayudar en el campo. Vine a Montijo y hablé con Don Ricardo Carapeto en Badajoz y me mandó al Instituto de Mérida, donde solicité plaza como profesor de C.Naturales. Me la concedieron, me casé el 27 de diciembre y el 7 de enero se iniciaron las clases.
Aquí se inicia mi nueva etapa en Montijo, donde permanezco ininterrumpidamente desde hace 50 años. Así que, coinciden mis bodas de oro estas navidades, con las del instituto. 
¿Cómo fueron los inicios del Instituto?
Primero como Sección Delegada del Instituto de Enseñanza Media de Mérida.
Se inicia el curso el 7 de enero de 1968. Durante el primer trimestre no hubo clases pues se estaba acondicionando el centro, las aulas, pizarras, pupitres...
Sólo impartíamos hasta 4º y reválida. Estoy contratado como profesor Adjunto Interino de Ciencias Naturales. Lo mismo durante el curso 68/69. No había director. Dependíamos de Mérida y la figura con más mando en el centro era el Delegado jefe de estudios, que fue Don Juan Bargalló Carreté, catedrático de francés, durante un año. Al segundo año, curso 68/69 me nombraron jefe de estudios.
El centro era mixto pero todavía se separaban en el recreo las chicas de los chicos y se llevaba uniforme.
En el curso 69/70 pasa a ser Instituto Nacional de Enseñanza Medida
En Orden Ministerial de 12 de agosto de 1969 me nombran primer director del INEM de Montijo y comparecí en el Rectorado de la Universidad de Sevilla para tomar posesión ante el rector Don José Antonio Calderón, el día 1 de septiembre.
He de destacar a los compañeros que fuimos “socios fundadores” del centro: María Arrobas Vila, Adelaida Rodríguez Maqueda., Trinidad Sánchez Pinilla, Manuel Pérez Cirión, Manuel Sánchez González, Pedro Gragera Gómez, Manuel Grillo... entre otros.
Sigo años de Profesor Adjunto Interino de C.Naturales, primero director, luego jefe de estudios y secretario. Y, jefe de Seminario con compañeros extraordinarios como Sabina Gómez Quintana, durante casi toda mi vida docente. También con Francisco José Carrillo y Obdulia Bautista Pinilla. En los últimos años, antes de la jubilación también con Luís Sanabria. Todos muy unidos, formando un gran equipo. 
¿Cuándo aprueba las oposiciones?
En 1976 me presento en Madrid a las oposiciones de Profesor Agregado de Bachillerato consiguiendo la plaza de nuestro instituto.
Ya sin cargos directivos y sólo como jefe de departamento de Biología y Geología hasta 1982, cuando solicité y conseguí el acceso a la cátedra de Ciencias Naturales del INB Mixto de Montijo, donde continué con mi labor docente hasta el momento de mi prejubilación en 2002, con una despedida en Montijo. Se celebró con la quema de un falla en el patio que organizaron mis compañeros de C.N. y, en los recién estrenados locales del módulo de panadería, hicimos dos enormes paellas para todo el profesorado y personal no docente. Y con un homenaje en el Zurbarán de Badajoz con la presencia de 52 profesores compañeros y unos 20 acompañantes y familiares. Homenaje que no olvidaré en la vida. 
¿Cómo vive su etapa de jubilado?
Sigo en este pueblo como un montijano más. Conservo todas las buenas amistades adquiridas a lo largo de tanto tiempo. Continúo atendiendo mi otro hobby, las plantaciones de frutales, que no he abandonado desde que inicié mi estancia en Montijo. Disfruto de la familia, esposa, hijos y nietos.
Vuelvo a mi patria chica los veranos puesto que “nací en el Mediterráneo”. Pero siempre regreso a la Plaza de Piñero para disfrutar del otoño, invierno y parte de la primavera.
Han sido 17 años de mi vida en Valencia, 10 en Madrid y 50 en Montijo. ¡Y los que me queden¡
Vine de Levante, de la Ribera Baja, entre el Júcar y la Albufera que asoma al mar límpido.
Del arroz a otro arrozal, pero este en poniente, de ocasos de fuego, de antiguos secanos en regadíos transformados. 
¿Cambié pues? ¡No! solo he sustituido el puente metálico sobre el Júcar o el monumento al maestro Serrano a la Casa del Navegante de Montijo, la playa valenciana por las presas y embalses extremeños y la paella por las chacinas de Extremadura. 
El resultado ha sido un extremeño con nítido acento “valenciá”.



viernes, 12 de abril de 2019

"La investigación del cacereño Antonio Ballell se alza con el premio Curry a la mejor tesis de máster del Reino Unido" (noticia EPE: 25/03/2019).

El pasado 25 de marzo la prensa regional se hacía eco del premio Curry, que este año le ha sido otorgado a un joven investigador extremeño, Antonio Ballell:

El biólogo cacereño Antonio Ballell ha sido el ganador del Premio Curry 2019 de la Geologists Association de Londres, un galardón que se otorga a la mejor tesis de máster de Reino Unido dentro del campo de las Ciencias de la Tierra. Ballell recibirá este premio por su investigación sobre la biomecánica y la evolución funcional de cocodrilos fósiles.
El científico ha estudiado la evolución de la función mandibular en los parientes fósiles de los cocodrilos (mucho más diversos que los actuales, incluyendo herbívoros, insectívoros, piscívoros o super-carnívoros de ambientes terrestres, semiacuáticos y marinos), analizando cómo la especialización alimentaria había permitido a diferentes linajes conquistar diversos nichos ecológicos.
El cacereño ha cursado un máster en Paleobiología en la Universidad de Bristol, gracias a una beca de la Caixa, en el que ha podido reconstruir mediante técnicas innovadoras cómo se alimentaban organismos extintos.
"Las metodologías computacionales punteras que aplicamos incluyen la construcción de modelos digitales en 3D de cráneos o extremidades de especies fósiles, reconstrucción digital de músculos, por ejemplo, los que cierran las mandíbulas o los que mueven las extremidades, aplicación de técnicas de ingeniería para entender cómo estas estructuras biológicas se movían o respondían a fuerzas derivadas de la alimentación, locomoción, etcétera", ha explicado Ballell.
Para este joven, recibir esta beca de postgrado le ha supuesto poder estudiar el máster de Paleobiología e incorporarse en el Palaeobiology Research Group de la Universidad de Bristol, el más prestigioso e innovador del campo a nivel mundial.
El cacereño finalizó el pasado año su máster con distinción y el paper de su tesis será publicado en Palaeontology, la principal revista en el campo de la paleontología. 
Becas de la Caixa
El programa de becas de la Caixa para postgrado internacional se inició en el año 1982 y, hasta la convocatoria del año 2019, ha destinado una inversión acumulada de más de 240 millones de euros a la formación de 4.771 estudiantes e investigadores en las mejores universidades y centros de investigación del mundo.
Está considerado como uno de los mejores programas de becas entre los impulsados por una entidad privada porque están abiertas a todas las disciplinas de estudios y porque financian la totalidad del coste de la matrícula, el desplazamiento al país de destino y un estipendio mensual en la moneda del país donde se cursarán los estudios.
Además, los becarios de La Caixa participan en una semana de encuentro previo al inicio de los estudios, donde los becarios de cada promoción tienen la oportunidad de establecer vínculos personales y académicos entre ellos antes de incorporarse a sus respectivas universidades.
Todos forman parte de la Asociación de Becarios de La Caixa, un colectivo, formado por más de 4.700 personas altamente formadas que "se ha convertido en un clúster de excelencia y en una referencia académica y profesional tanto en España como en el extranjero", informa la entidad financiera en nota de prensa.

jueves, 11 de abril de 2019

Huevos y diabasas: si en algo pueden coincidir es en su edad.

A propósito de la noticia aparecida en el diario Hoy hace escasamente una semana, con un llamativo título, que planteó en la opinión pública la duda al respecto de la existencia de dinosaurios en nuestra región, habida cuenta de los huevos localizados a la orilla del embalse de Alcántara, nos ha parecido interesante realizar unas reflexiones en voz alta sobre este asunto y el periodismo científico en general.

Partiendo de que quien tiene boca se equivoca, el error contenido en la noticia señalada tiene su origen en un incorrecto contraste de la información. Sobre un tema X no se puede consultar a un experto en Y: en este caso, la paleontología, sobre todo la referida a los dinosaurios, debe ser analizada por un paleontólogo experto en fósiles de la era Mesozoica, conocida como Era de los Dinosaurios (recordemos, en este sentido, que en la Universidad de Extremadura hay un afamado departamento de Paleontología). No pintan nada expertos de otras disciplinas, como la geografía o la arqueología, por citar sólo unos ejemplos, ya que su campo no es ese, ni siquiera aunque fueran aficionados al tema, ya que cualquier error se paga.

En cualquier caso, recomendamos leer también las noticias posteriores, que si bien no dirimen el asunto de manera definitiva, debido probablemente a una solapada intención de no reconocer el error, permiten observar cómo el periodismo funciona como tantas otras cosas en la vida, mediante aproximaciones sucesivas, incluida la ciencia, a pesar de lo que les explique el profesorado de la carrera de periodismo a su alumnado. Es decir, no existe la verdad absoluta y de ahí que la ciencia avance de ese modo de manera general.

Así pues el titular utilizado en aquella primera noticia no fue el idóneo, pues a pesar de plantear una pregunta realmente estaba creando una falsa opinión pública de manera velada. Debemos recordar, en este sentido, que la mayor parte de la población, incluyo a los periodistas lógicamente, desconoce conceptos básicos de las Ciencias de la Tierra, como es el caso de los procesos de fosilización. Para saber de fósiles hay que hablar con paleontólogos/as. Una vez hecho esto, como cuando se habla con unos sabios, nos daremos cuenta que no sabíamos nada o apenas habíamos arañado superficialmente el conocimiento.

Volvamos al tema. La tercera noticia parecía que tenía visos de aclarar definitivamente el asunto, pero el periodismo no da su brazo a torcer y sigue manteniendo ciertas incógnitas sobre el lugar, apuntando a su interés científico y patrimonial. Visto que parece que los periodistas que cubren este asunto nunca se reconocerán a sí mismos escribiendo lo que se deberían, es decir, la "verdad" científica tal y como actualmente se reconoce por la ciencia de los geólogos, lo único que parece obvio es lo que se observa en tantos otros titulares y editoriales, que la post-verdad impera. Y esto es un verdadero peligro no sólo para los científicos, sino para la sociedad, puesto que si ya los ciudadanos carecen de conocimientos adecuados y suficientes para analizar con crítica un titular de prensa (no hablo sólo de ciencia), el periodismo, tal y como ejemplariza la cobertura de esta noticia, se convierte en un instrumento muy peligroso, que en lugar de divulgar convenientemente y ateniéndose a los conocimientos actuales, pasa a ser un folletín de informaciones desbaratadas e inconexas, eso sí, muy bien redactadas.

Pero hablemos de ciencia. Las rocas que han dado pie a la confusión son, como ya se ha repetido durante estos días, diabasas. Estas rocas se han formado por el enfriamiento de fluidos magmáticos, que en este caso concreto se presentan en un gran filón o dique, conocido con el nombre de Dique Alentejo - Plasencia (o Messejana - Plasencia), que con un recorrido de más de 500 kilómetros, atraviesa la Península Ibérica desde la localidad de Odemira, en el Alentejo portugués, hasta más allá de Plasencia, Valle del Jerte arriba, adentrándose bajo las rocas meseteñas de Castilla, Ávila adelante, desconociéndose hasta dónde llega.

El dique tiene una compañera, una gran falla, que con el mismo nombre va y viene a su compás. Las rocas tienen unos 200 millones de años y se cree que están relacionadas con la apertura del océano Atlántico. Si nos fijamos nuevamente en el título de este post, ya imaginarán la relación con la Era de los Dinosaurios. Efectivamente, hace 200 millones de años el supercontinente Pangea se estaba subdividiendo en varias partes. Esta separación o partición obedece al mecanismo global que explica la Teoría de la Tectónica de Placas, mediante el cual la corteza terrestre se encuentra dividida en porciones que van interactuando entre sí, alejándose o chocando, según el caso, creándose océanos o cordilleras, respectivamente.

En Extremadura tenemos un ejemplo de esos choques, pero ocurridos hace millones de años. De ahí probablemente la importancia de sus yacimientos minerales y su diversidad en fósiles, pero no de dinosaurios. ¿Por qué? Al comienzo de la Era de los Dinosaurios esta nuestra región estuvo emergida, por encima del nivel del mar, y aunque es posible que por aquella antiquísima región (que no podemos llamar aún Extremadura, lógicamente) existieran muchas especies de reptiles, incluidos los dinosaurios, la verdad es que probablemente deambularan, volaran y nadaran por las costas de aquel pequeño continente (conocido como Macizo Ibérico o Macizo Hespérico). Prueba de ello es que las rocas del Mesozoico bordean el Macizo Ibérico, donde se encuentran importantes yacimientos con huellas de dinosaurios (La Rioja, Aragón o Portugal, por ejemplo).

Dicho esto y ya acabamos, parece que la serendipia ha venido en ayuda del periodismo y donde hubo un gazapo monumental confundiendo huevos de dinosaurio con disyunciones bolares de diabasas, la suerte los ha colocado a ambos (huevos y diabasas) en el mismo periodo de tiempo geológico, quién sabe si para burlarse de todos nosotros. Imaginamos a los periodistas decir ahora con sorna: "¿Veis como no estábamos equivocados?" 

En fin, seguiremos insistiendo en difundir convenientemente la ciencia, sobre todo en los medios de comunicación y, por ende, el profesorado de Ciencias Naturales en sus centros educativos, donde más de un alumno habrá preguntado (e insistido) sobre este asunto de los huevos -no es peyorativo-. 

Mientras esperamos la llegada de exposiciones de dinos articulados, proponemos visitar el Museo Geominero en Madrid, o alguno de los museos extremeños de geología en Mérida y Santa Marta de los Barros. Quizá todos nosotros logremos aprender allí un poco más sobre paleontología. Desde luego, a algunos falta les hace. 

miércoles, 10 de abril de 2019

Olimpiadas Nacionales de Geología: Cáceres, 6 y 7 de abril de 2019.

Este año hemos tenido el acierto de celebrar las olimpiadas nacionales de geología en la Comunidad Autónoma de Extremadura, concretamente en Cáceres.
El IES Universidad Laboral ha sido el lugar elegido como sede para las actividades fundamentales, como las pruebas, los talleres o la clausura. Una sede excelente, que ha contado con el apoyo del equipo directivo y de numerosos departamentos.
Traemos unas imágenes variadas de lo ocurrido en esta olimpiada, en la que los ganadores han sido alumnos de Salamanca, Valencia, Madrid y Alicante, por este orden, que tendrán el honor de representar a España en la Olimpiada Internacional que se celebrará en Corea del Sur este mismo verano.

Ganadores (10 primeros):
  1. Alejandro Hernández Gómez
  2. Ramón Margarit Tornero
  3. Adrián Belinchón García
  4. Ilyas Bsadou
  5. Abel Heredia Arauz
  6. David Aguilar zafra
  7. Gonzalo Granizo Caballo
  8. Pablo Espada Núñez
  9. Yolanda González Conde
  10. Alex Camaño Lorenzo
El primer extremeño clasificado ha sido Antonio Mateo Jurado Rojo, alumno del IES Norba Caesarina.

Inauguración

Prueba individual (teórica)

Geoyincana

Prolegómenos examen teórico por equipos

Taller de Paleontología

Talle caja de arena

Excursión al Monumento Natural de los Barruecos

Foto de grupo

Visita a la ciudad monumental de Cáceres

Recepción de alumnos y profesores

Entrevista a la organización (Fernando Alfonso -AEPECT y Universidad Laboral-)

Entrevista a la organización (Amelia Calonge -AEPECT-)

Geoyincana

Geoyincana

Geoyincana

Prueba teórica individual

Geoyincana

Prueba teórica por equipos

Taller de Geomorfología

Fase de corrección.

Alumnos y profesora de la provincia de Badajoz.

Acto de clausura, con representantes de AEPECT, Ministerio de Educación, Dirección General de Medio Ambiente y Sociedad Geológica de España.

Alumnos y profesores de la provincia de Cáceres.














Conferencia del Dr. Iván Cortijo Sánchez.


martes, 9 de abril de 2019

"A new species of Cloudina from the terminal Ediacaran of Spain", por Cortijo y otros.

Publicado en el número 176 de la revista Precambrian Research, del año 2010, Cortijo, Martí, Jensen y Palacios, todos del Área de Paleontología de la Universidad de Extremadura, firman un trabajo muy recomendable que resume mucho de lo que hasta el momento se conocía a nivel mundial sobre el género Cloudina, de los primeros seres que metabolizaron un esqueleto.
El holotipo de Cloudina carinata se encuentra en el yacimiento del Membrillar, un olistostroma de extraordinaria preservación por haber silicificado. En la actualidad se encuentra en el campus universitario de Badajoz. También aparece esta especie, aunque con un grado de conservación diferente, en las calizas de Villarta de los Montes. Las fotografías ilustran bien los especímenes estudiados. Por otro lado, desgraciadamente (o por suerte) el trabajo no concluye de qué tipo de organismo se trata, si de anélidos u otros. Cloudina sp. seguirá dando que hablar.