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lunes, 11 de octubre de 2010

"El terremoto de Lisboa y la Catedral de Coria", por Faustino Martínez Vázquez.

En 1999 ve la luz el volumen 5 de la colección Temas Caurienses, que trata sobre las vicisitudes aceacidas en Coria entre 1755 y 1759, periodo durante el cual se realizaron las obras para los arreglos de los desperfectos habidos en la Catedral de Santa María de la Asunción debido al terremoto de Lisboa.
Recordemos que el terremoto de Lisboa no tuvo su epicentro en la capital lusa, sino en el mar atlántico. No obstante, lleva ese calificativo por haber sido sus efectos más notables en esa ciudad. Ocurrió el 1 de noviembre de 1755, el día de Todos los Santos. Además, se cree que la hora incrementó el número de víctimas, al ocurrir el primer temblor hacia las 10 de la mañana, hora a la que las capas sociales más bajas acudían a los templos (la personas pudientes iban a última hora de la mañana). Se estiman 60.000 muertos (aunque este dato es muy cuestionable) y la magnitud fue de 8,7 grados en la escala de Richter, habiéndose sentido al menos en todo el continente europeo y probablemente también en la orla norteafricana. Decir, por otro lado, que existen más estudios sobre los efectos estructurales del terremoto de Lisboa en otras zonas (por ejemplo, Antonio Jacobo del Barco lo hace respecto a la provincia de Huelva, en un facsímil de 1756, reeditado en 1996; José Manuel Martínez Solares publica en 2001 otro estudio genérico referido a los efectos en España; finalmente, en 2003 José María Arcos Franco publica un estudio de las repercusiones en los edificios religiosos de la comarca de La Serena).
El autor del libro que comentamos hoy, Faustino Martínez Vázquez, es canónigo archivero, y también teólogo y paleógrafo. Con la edición de este libro demuestra lo importante de la paciencia en un investigador histórico a la hora de bucear en los documentos de antaño para reconstruir, en este caso, un fenómeno natural de repercusión continental, que tanto daño produjo en el edificio catedralicio caurense, y más aún en sus vecinos, y de cómo ese fatídico día marcaría el devenir de los años siguientes, puesto que hubo que realizar un gran esfuerzo para rehabilitar los daños estructurales provocados por el seismo y para recuperarse anímicamente del suceso. Tal y como se indica en el libro, en Coria fallecieron 21 personas, y otras muchas resultaron heridas. La mayor parte de los decesos se produjeron por golpes o aplastamientos tras la ruptura y caida de parte de la torre del edificio.
No obstante, indicar que la catedral empezó a construirse a finales del siglo XV y ya entonces se observaban problemas en la cimentación. O sea, que es más que probable que el terremoto de 1755 incrementase esos problemas estructurales hasta el punto de superarse los niveles de estabilidad de los cimientos, asociados a los del talud de la ladera que mira hacia el sur, al límite del equilibrio (como curiosidad, indicar que se siguen utilizando en la actualidad chumberas para detraer agua intersticial del talud y coadyuvar en el mantenimiento de su estabilidad).
En la imagen derecha (cuyo autor es el ingeniero José Manuel González Pérez) se ve una de las grietas que aún hoy sigue evolucionando debido muy probablemente a un fallo de cimentación. Los cimientos, si bien son realizados con piedra de granito, son de escasa calidad y, además, probablemente se apoyen en materiales con escasa competencia (en el informe geotécnico que realizó Vorsevi, incluido en un anexo del libro, se habla del relleno -terciario- de la cuenca de Coria, de carácter terrígeno). Además, el problema se agrava notablemente por la presencia de agua, pues los niveles freáticos son relativamente altos, lo que provoca, además de una disminución del factor de seguridad del talud (disminución de la cohesión), humedades importantes en todos los cimientos y muros de apoyo. Éstos presentan alta capilaridad, debido a su también alta porosidad.
El puente abandonado del río Alagón en Coria puede estar relacionado indirectamente también con el terremoto, pero eso lo veremos otro día.
Finalmente, indicar que se puede adquirir el libro en el Museo de la Cárcel Real de Coria, pero seguramente es fácil de conseguir en otros puntos de la villa.

2 comentarios:

  1. El ayuntamiento de Plasencia también sufrió graves daños en ese terremoto. Lo de las chumberas me ha dejado helado. Un saludo.

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  2. Ciertamente es más que probable que hubiera daños en numerosas edficaciones peninsulares y del Magreb, pero hay pocos estudios sobre estos temas.
    Lo de las chumberas es una anécdota recogida en el estudio geotécnico de Vorsevi. Y si, es una auténtica pasada.
    Saludos.

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