Es el primer paso, previo a la llegada de recursos económicos para
la puesta en valor y rehabilitación de la zona. La Junta de Extremadura ha
iniciado el expediente de declaración del poblado minero de Aldea Moret como
Bien de Interés Cultural (BIC). Este amplio entorno constituye un ejemplo de
arqueología industria y habla del pasado de Cáceres. El futuro hablará de
inversiones y rehabilitaciones para recuperar, entre otras cosas, un conjunto de
casas de los antiguos trabajadores de las minas, en el que todavía siguen
viviendo 16 familias.
El Diario Oficial de Extremadura (DOE) publicó ayer la resolución
de la Consejería de Cultura de la Junta por la que inicia el expediente de
declaración de Bien de Interés Cultural para el antiguo poblado minero de Aldea
Moret, en la categoría de Lugar de Interés Etnológico. ¿Qué puede significar
esta declaración? El concejal de Innovación, Víctor Santiago Tabares, que
trabaja desde hace dos años en la puesta en valor de este entorno, afirma que es
la base para que pueden llegar inversiones privadas y públicas en la
rehabilitación y promoción de la zona. Recuerda que el Ministerio de Cultura
está elaborando un Plan Director de actuaciones, y con el título de BIC puede
aprobar inversiones, lo mismo que la Junta.
Además, se está elaborando un Plan Especial que, según Tabares,
estará listo en apenas dos meses. Este plan lo ha hecho la Consejería de Fomento
con la base del concurso Europan 8, dirigido a jóvenes arquitectos europeos.
Desde la Concejalía de Innovación se impulsó hace dos años esta declaración de
BIC que ahora se inicia. La previsión municipal es que a lo largo del presente
año de 2010 esté aprobada la declaración.
Se pretendía consolidar en esta zona un 'ecomuseo', similares a los
que ya existen en otros puntos del país que han tenido un pasado significado en
alguna actividad, en este caso la minera. En ello comenzó a trabajar el
Ministerio de Cultura, pero previamente el propio Ayuntamiento ya había abordado
la rehabilitación de algunos elementos de este conjunto: la nave Embarcadero, ya
rehabilitación como centro multiusos y pendiente de abrir, y la segunda nave
minera, denominada Garaje 2.0, también rehabilitada y con destino a ser sede de
empresas innovadoras. Las empresas se instalarán este mismo mismo año. Y,
además, con la declaración de BIC, el Ayuntamiento espera que lleguen recursos
para rehabilitar una tercera nave minera, la denominada Tolvas, todavía con un
uso por definir.
Ahora se trata de que todo el entorno, incluidos los restos de la
antigua actividad minera más el poblado de las casas de los antiguos
trabajadores, formen un conjunto para ponerlo en valor desde varios puntos de
vista, incluido el turístico. Las posibilidades de actuación se recogerán en el
Plan Director que está haciendo el Ministerio de Cultura. La resolución de la
Junta indica que las edificaciones, las oficinas, los pozos, las galerías, las
viviendas, las minas, los almacenes y todo el conjunto «configuran una muestra
coherente y completa de una actividad industrial extractiva de la fosforita. El
conjunto constituye un singular y relevante ejemplo de alto valor patrimonial,
tanto por su valor testimonial como por su singularidad arquitectónica, digno de
alcanzar la declaración».
¿Llegará dinero? ¿Cuándo llegará? El concejal sólo puede afirmar
que la protección del entorno es el primer paso y la base para que, en efecto,
pueden haber inversiones.
Una de las intervenciones se hará en el propio poblado minero, el
conjunto de ocho manzanas que ha sido valorado como un exponente de 'ciudad
jardín' digno de conservar. Por esta razón, la Agencia Extremeña de la Vivienda
presidida por Javier Corominas decidió en el año 2006 salvar este poblado de la
piqueta ya que iba a formar parte de la urbanización de 2.000 viviendas que está
construyendo Pronorba. La parte del poblado se iba a convertir en casas
unifamiliares, pero para ello habría que haber derribado las casas bajas de los
antiguos mineros.
Al final, la Agencia de la Vivienda llegó a un acuerdo con Pronorba
y compró el terreno del poblado para segregarlo de la urbanización con el
objetivo futuro de rehabilitar las casas de este núcleo que empezó a formarse a
finales del siglo XIX para residencia de los obreros de las minas de fosforita
descubiertas en 1864.
Los residentes esperan que llegue ese momento de la rehabilitación,
aunque actualmente viven en situación de aislamiento ya que están rodeados de
obras por todas las partes. La urbanización Río Tinto está a punto de terminar y
en breve se instalará el paso que salvará la vía férrea. Las lluvias hacen que
ahora sufran dificultades en los accesos, con un camino intransitable lleno de
barro. Pero, en cualquier caso, tanto el concejal Tabares como el presidente de
la asociación de vecinos del poblado minero saludan el inicio del expediente de
la declaración de BIC. Es el primer paso.